Basilisco

El basilisco es uno de los seres mitológicos que ha creado la mitología griega parecido a un reptil. En el siglo VIII, el basilisco era considerado una serpiente con unos cuernos en la cabeza y una mancha blanca en la frente en forma de corona.

Más tarde, en la Edad Media, pasa a ser un gallo con cuatro patas, plumas amarillas, grandes alas espinosas y cola de serpiente, que podía terminar en garfio, cabeza de serpiente o en otra cabeza de gallo. Hay versiones de esta criatura mitológica con ocho patas y escamas en vez de plumas.

Nace a partir de un huevo deforme, puesto por un gallo al llegar éste a la edad de 7 años, incubado por un sapo durante 9; por lo tanto, al nacer guarda todas las características de sus progenitores: cabeza de gallo, cola de serpiente y cuerpo de sapo.

El basilisco vive en el desierto que él mismo crea al romper piedras y quemar el pasto. Esto sucede ya que el Basilisco exhala fuego, seca las plantas y envenena las aguas. Sin embargo, su característica más distintiva sería su capacidad de matar con su mirada: quien mire a los ojos de un basilisco morirá, y si lo ve por un reflejo quedará petrificado.

Esta última cualidad, en cambio, puede ser su perdición; si el Basilisco se ve reflejado en un espejo, se mata a sí mismo. Cuentan las leyendas que Alejandro Magno acabó con uno de ellos de esta forma, y que un caballero medieval ideó una armadura de espejos y los exterminó. En la literatura y en el cine, podemos encontrar a un basilisco en el libro número dos de la saga de Harry Potter, Harry Potter y la cámara secreta.

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